Después de una muerte

transtromer

Efter någons död

Det var en gång en chock
Som lämnade efter sig en lång, blek skimrande kometsvans.
Den hyser oss. Den gör TV–bilderna suddiga.
Den avsätter sig som kalla droppar på luftledningarna.

Man kan fortfarande hasa fram på skidor i vintersolen
Mellan dungar där fjolårslöven hänger kvar.
De liknar blad rivna ur gamla telefonkataloger–
Abbonenternas namn uppslukade av kölden.

Det är fortfarande skönt att känna sitt hjärta bulta.
Men ofta känns skuggan verkligare än kroppen.
Samurajen ser obetydlig ut
Bredvid sin rustning av svarta drakfjäll.

Hubo una vez un impacto
que dejó tras de sí una larga, pálida, iridiscente cola de cometa
Nos acoge. Vuelve borrosas las imágenes en el televisor.
Se instala como gotas frías en los cables del tendido eléctrico.

Uno todavía puede deslizarse en esquís bajo el sol de invierno
entre arboledas donde aún cuelgan las hojas del año pasado.
Parecen páginas arrancadas de viejas guías telefónicas.
Los nombres de los abonados devorados por el frío.

Sigue siendo agradable sentir el latido del propio corazón.
Pero a menudo la sombra se siente más real que el cuerpo.
El samurái parece insignificante
junto a su armadura de escamas de dragón negro.

In memoriam Tomas Tranströmer

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Cinco poemas de Charles Simic

Charles-Simic

On this Very Street in Belgrade

Your mother carried you
Out of the smoking ruins of a building
And set you down on this sidewalk
Like a doll bundled in burnt rags,
Where you now stood years later
Talking to a homeless dog,
Half-hidden behind a parked car,
His eyes brimming with hope
As he inched forward, ready for the worst.

En esta misma calle en Belgrado

Tu madre te sacó
De las ruinas humeantes de un edificio
Y te dejó en esta vereda
Como un muñeco envuelto en trapos quemados,
Donde ahora te paras años después
Hablándole a un perro vagabundo,
Medio escondido detrás de un auto estacionado,
Sus ojos llenos de esperanza
Mientras avanza lentamente, preparado para lo peor.
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Dos poemas de W. H. Auden

w.h.auden

Hell

Hell is neither here nor there,
Hell is not anywhere,
Hell is hard to bear.

It is so hard to dream posterity
Or haunt a ruined century
And so much easier to be.

Only the challenge to our will,
Our pride in learning any skill,
Sustains our effort to be ill.

To talk the dictionary through
Without a chance word coming true
Is more than Darwin’s apes could do.

Yet pride alone could not insist
Did we not hope, if we persist,
That one day Hell might actually exist.

In time, pretending to be blind
And universally unkind
Might really send us out of our mind.

If we were really wretched and asleep
It would be then de trop to weep,
It would be natural to lie,
There’d be no living left to die.

El Infierno

El infierno no está ni aquí ni allá,
El infierno no está en ningún lugar,
El infierno es difícil de soportar

Es tan difícil soñar la posteridad
O permanecer en un siglo arruinado
Y mucho más fácil ser.

Solo el desafío a nuestra voluntad,
Nuestro orgullo por aprender alguna habilidad,
Sostiene nuestro esfuerzo por buscar la enfermedad.

Recitar el diccionario por completo
Sin oportunidad de que alguna palabra sea algo concreto
Es más de lo que los simios de Darwin pudieron.

Sin embargo solo el orgullo no podía insistir
No esperábamos, si hemos de persistir,
Que un día el infierno en realidad pudiera existir.

Con el tiempo, pretender ser ciegos
Y universalmente groseros
Podría realmente sacarnos lo cuerdos.

Si realmente fuéramos miserables e insensibles
Sería entonces un exceso afligirse
Sería natural yacer
No quedaría más vida por perder

The More Loving One

Looking up at the stars, I know quite well
That, for all they care, I can go to hell,
But on earth indifference is the least
We have to dread from man or beast.

How should we like it were stars to burn
With a passion for us we could not return?
If equal affection cannot be,
Let the more loving one be me.

Admirer as I think I am
Of stars that do not give a damn,
I cannot, now I see them, say
I missed one terribly all day.

Were all stars to disappear or die,
I should learn to look at an empty sky
And feel its total dark sublime,
Though this might take me a little time.

El que más ama

Mirando a las estrellas, tengo por cierto
Que, si por ellas fuera, podría irme al infierno,
Pero en tierra la indiferencia es el menor mal
Que debemos temer de hombre o animal.

Cómo nos gustaría ver a las estrellas arder
Con una pasión por nosotros que no pudiésemos devolver
Si un afecto por igual no puede haber,
El que más ame déjame ser

Admirador como creo ser
De estrellas que no tienen deber,
No puedo, ahora que las veo, decir
Que en el día extrañé a una hasta sufrir

Si todas las estrellas van a desaparecer o expirar,
Debería un cielo vacío aprender a mirar
Y sentir su total y sublime oscuridad,
Aunque esto quizá me tome una eternidad.

Ella no se ha ido

EPSON scanner image

She’s Not Gone

Someone enters your life
on a day you no longer
remember. The years pass,
and she becomes the mother
you never had, the older
sister smoking before breakfast,
the first friend. She lies back
on the worn sofa in the heat
of summer and shares a season
of baseball. When you are
twelve she explains the world,
how the people were sold
down the river, how someone
will always work and waste
away to these essential bones,
muscles, and tendons. She explains
your brother, who at sixteen
needs two clean shirts a day
and will grow to command, she
explains you, who will never,
and she blesses you with a hand
mussing your hair. One day
she is gone, over forty and she
has fallen in love again,
and love has taken her off
to a man with one leg
and no prospects. A postcard
from California and then
a silence that lasts.
The ironing board waits
in the corner, the worn black
shoes are kicked back into
the closet, her yellowing slip
sags on the back of her chair
until your mother, cursing,
tears it into rags and garbage.
You will look and find her
in the long jaws of other
women, in the hard eyes
that can gleam without hope,
you will find her again
and again because with
two open hands, with a voice
that said anything, with
a new smile for each
new loss, she showed you
a world she could die for.

Alguien entra en tu vida
en un día que tú ya no
recuerdas. Los años pasan,
y ella se convierte en la madre
que nunca tuviste, la hermana mayor
fumando antes del desayuno,
la primera amiga. Ella se recuesta
en el sofá desgastado en el calor
del verano y comparte una temporada
de béisbol. Cuando tienes
doce ella te explica el mundo,
cómo la gente era vendida
río abajo, cómo alguien
siempre trabajará y se consumirá
a estos esenciales huesos,
músculos, y tendones. Ella te explica
a tu hermano, quien a los dieciséis
necesita dos camisas limpias al día
y crecerá para mandar, ella
te explica a ti mismo, que nunca lo harás,
y te bendice con una mano
desarreglándote el cabello. Un día
ella se ha ido, más de cuarenta y se
ha vuelto a enamorar,
y el amor la ha llevado
a un hombre con una pierna
y sin perspectivas. Una postal
desde California y luego
un silencio que perdura.
La tabla de planchar espera
en la esquina, los desgastados
zapatos negros son pateados de vuelta
al closet, su enagua amarillenta
cuelga en el respaldo de su silla
hasta que tu madre, maldiciendo,
la hace jirones y basura.
La buscarás y la encontrarás
en las largas mandíbulas de otras
mujeres, en los duros ojos
que pueden brillar sin esperanza,
la encontrarás de nuevo
y de nuevo porque con
dos manos abiertas, con una voz
que dijo algo, con
una nueva sonrisa por cada
nueva pérdida, ella te enseñó
un mundo por el que podría morir.

In memoriam Philip Levine

Pensándolo bien

Jane-Birkin-033

Me dicen que debo hacer ejercicio para adelgazar,
que alrededor de los 50′s son muy peligrosos la grasa y el cigarro,
que hay que conservar la figura
y dar la batalla al tiempo, a la vejez.

Expertos bien intencionados y médicos amigos
me recomiendan dietas y sistemas
para prolongar la vida unos años más.

Lo agradezco de todo corazón, pero me río
de tan vanas recetas y tan escaso afán.
(La muerte también ríe de todas esas cosas.)

La única recomendación que considero seriamente
Es la de llevar una mujer joven a la cama
Porque a estas alturas, la juventud
Solo puede llegarme por contagio.

Jaime Sabines